Viajando en Moto Por Irán Parte 2


Dejamos atrás la mega ciudad de Teherán y su caótico tráfico, pusimos en nuestro horizonte el mar pérsico en el sur de Irán, según nuestros cálculos estábamos a un poco más de 1600km de la  ciudad costera Bandar Abbás.

Con los ánimos a tope salimos en busca de nuevas aventuras, rodamos por una aburrida autopista durante unas cuantas horas, pero luego la abandónanos buscando una reserva natural que veíamos en el mapa, al llegar a esta gran zona, habían grandes montañas desérticas de varios tonos de colores, empezamos a buscar un hotel mil estrellas en la parte baja de estas colinas a varios metros del camino de offroad por el que veníamos.

El frío cada vez más lo dejábamos atrás, ahora se sentía algo de calor, pero como en todo desierto en las noches volvía el frío,  armamos nuestra carpa y el día nos premio con un espectacular rojo atardecer tras las colinas curdas de Irán. (Al otro lado y a unos cuantos cientos de kilómetros estaba Irak).

Al día siguiente desayunamos y retomamos ruta, pasamos por la ciudad de Isfahan donde estuvimos en la casa de un contacto por couchsurfing llamado Ali, resulta que Ali es ingeniero informático y tiene un espectacular moderno y tecnológico apartamento, con luces automáticas y huella dactilar para abrir la puerta principal, también tenía un gran piano, un súper tv y dos grandes salas con muebles y comedor (todo al estilo occidental) “ósea lleno de maricadas”. luego continuamos para las espectaculares ruinas de Persepolis.

Al finalizar la tarde habíamos recorrido unos 450 km y llegamos a la antigua ciudad Persepolis, la entrada a las ruinas tiene un costo de 200.000 Ríales iraníes por persona (6 dólares), recuerden que viajamos con muy poco dinero y gastando estrictamente lo necesario, por lo anterior estuvimos discutiendo si entrar o no a estas ruinas, y decidimos que solo yo entrara y Katherine se quedaba afuera descansando.

Así que rápidamente (durante 1:30) hice el mejor recorrido que pude dentro de la antigua y mítica ciudad de Persepolis, tomé algunas fotos para compartirlas con ustedes.

Mientras tanto afuera katherine se hizo amiga de los vigilantes del parqueadero, y cuando salí me tenía una sorpresa.

Resulta que Katherin le preguntó al vigilante (que no hablaba nada de ingles) que si era posible acampar en las zonas verdes al rededor de Persepolis, y el señor le dijo que sí, pero que mejor fuéramos a la casa de él con su familia.

Claro aceptamos y esperamos una hora a que saliera de trabajar,  y luego se montó en su humilde motocicleta algo destartalada y nos dijo que lo siguiéramos.

El horizonte nos acompañaba con un espectacular atardecer  mientras rodábamos por una pequeña vía asfaltada entre las colinas y cultivos, luego de unos 10 km llegamos a un pequeño poblado y nos desviamos por una ruta de offroad y a unos 100mt entramos por un gran portón metálico y en la mitad se encontraba una casa de ladrillo.

Nos quitamos las botas y entramos, el interior de la casa era de color blanco muy limpio, y solo tenía una cocina y dos grandes salas con hermosas alfombras rojas sobre el suelo, una de las salas no tenía nada más que las alfombras, pero la otra tenía un antiguo televisor de 13″ y una calefacción de alcohol en medio de la sala.

El señor de nombre Zarham nos presentó a su linda familia, su hija de 17 años, un niño de 7 y su linda y joven esposa (que acababa de llegar de trabajar en una granja cosechando tomates).

Nos sentamos al rededor de un mantel plástico en el suelo, y allí compartimos pan, el famoso yogur saldo iraní y unos deliciosos huevo revueltos.

Luego de unas buenas historias (usando señas y nuestro traductor) jajaja nos fuimos a dormir, allí mismo en aquella sala nos pusieron un par de colchonetas con almohadas y frazadas, pasamos una genial noche.

Luego desayunar té con pan, partimos rumbo al sur, con la idea de recorrer rutas alternas durante todo el día; y así lo hicimos, resulta que tomamos una ruta al terna cruzando por las altas cumbres del sur de Irán, y esa ruta no tenía asfalto, es un difícil ripio y pronunciados ascensos, kilómetros y kilómetros desolados, aunque un poco preocupados confiando en el gps y en el medidor de combustible continuamos adelante, al cabo de unas dos horas llegamos a un pequeño caserío donde empezó de nuevo el asfalto, paramos unos minutos a descansar y continuamos ruta con la idea de buscar un hotel mil estrellas.

Lejos de la carretera divisamos un par casas con algo de vegetación en medio del árido desierto, así que nos desviamos por una huellas de ripio y tierra con rumbo a esas casas, al llegar habían dos hombres sacrificando una cabra y al fondo cerca de la casa había una señora, dos niñas y dos niños, y muy cerca de ellas habían dos adolescentes arriando un rebaño de cabras para que entrara al corral.

No acercamos a los hombres que estaban sacrificando el animal, los saludamos en persa y usando el traductor del celular y algunas fotos  les preguntamos si podíamos acampar alrededor de la casa, se miraron entre ellos, hablaron algunas cosas y nos dijeron que claro que donde quisiéramos,  nos indicaron donde había agua potable y todos los lugares donde podíamos acampar, nosotros escogimos hacernos entre dos arboles a unos 20 metros de la casa muy cerca de los corrales de animales.

Esta gente poco curiosos, no se acercaron a nada excepto las dos niñas de menos de 8 años de edad y hablaban algo con katherine, (sus nombres y pocas cosas que sabemos en persa).

Yo fui a lavar algunas cosas y se me acercaron los jóvenes y la mamá de la familia, me preguntaron de dónde veníamos y para dónde íbamos, les conté todo lo que más pude entre persa y señales jajajaja.

Luego de preparar nuestra cena nos fuimos a dormir, pues al otro día nos esperaría un de los desiertos más de solados del mundo, el desierto del sur de Irán donde no hay nada en más de 300 km.

Próximo capítulo en el artículo de Irán a Dubai.
Gracias por leernos y viajar con klaps.

(Este artículo lo empecé a escribir durante el viaje en ferry de Irán a Dubai, y lo termine de escribir desde mi carpa en una playa entre dos Palacios y cerca de “La Palmera” en Dubai). “Mientras Katherine duerme a mis espaldas y Saphira es confidente de mis palabras”.