Camping Norte de Turquía


…El aire frío traspasaba nuestros trajes de moto llegando hasta nuestra piel; Habíamos viajado rumbo al norte hasta finalizar la tarde por casi 400 km y ya era hora de buscar un hotel 1000 estrellas para pasar la noche,
así que nos desviamos de esa larga lengua de asfalto que se deslizaba bajo nuestros pies, y tomamos por un camino secundario que conducía a un pequeño caserío en las colinas a 80 km al sur de la ciudad de Samsun en Turquía,
nos detuvimos un momento para ver nuestro mapa y escuchamos como el motor de un tractor se detenía a nuestro lado, el conductor de aquel tractor era un joven de unos 25 años y de nombre Celalettin, muy bien vestido y con pinta moderna, nos pregunta que si estábamos perdidos, le contestamos que no, que estamos buscando un lugar para armar nuestra carpa, a lo que Celalettin responde: si quiere los llevo a un buen lugar pero la carretera es algo mala, le dijimos que no habia problema, así que seguimos el tractor por un camino de tierra y algunas parte con algo de pantano, al cabo de unos pocos kilómetros llegamos a la orilla de un angosto río cerca de una única casa en varios cientos de metros alrededor.
Nos despedimos de Celalettin y armamos la carpa lo más rapido posible, pues el frío era cada vez más intenso.
Estábamos a punto de preparar algo para comer, cuando escuchamos algunos pasos y vimos como un señor, con zapatos negros clásicos de cordones y algo deformados, vestía un pantalón de color gris con algunos rotos y bastante desgastado con una larga y empolvada gabardina negra como las de la segunda guerra mundial y un sombrero de abuelo sobre una mirada amigable pero seria, se iba acercando a la carpa, y con algunos gestos nos invita a su casa a unos 100 mt.
Sin dudarlo nos abrigamos un poco y lo seguimos…
fin..
No mentiras.. jejeje
…al llegar, este señor de nombre Memet, en total silencio se quita sus deformados zapatos, nosotros lo imitamos y empuja la puerta de madera que servía como entrada a una casa de 3×4 mt y 4 paredes de piedra, su interior era cubierto con barro y pintura blanca, en una esquina habia una cama de madera de un metro de ancho por menos de 1.5 de largo con un delgado y viejo colchón sobre ella, el suelo estaba cubierto por una gran alfombra bastante limpia, se escuchaba un televisor antiguo y con mala señal transmitiendo un programa de música turca, al ingresar Memet se quita su abrigo de la segunda guerra mundial y lo cuelga en una puntilla, inmediatamente sentimos el aire cálido proveniente de una oxidada estufa de leña que habia en un lado de la casa, nos invita a que nos sentemos en la cama o en la alfombra, mientra él con más leña aviva el fuego de aquella vieja y oxidada estufa, pone a una tetera sobre ella, va hasta el televisor y trae una pequeña mesa redonda de unos 20 centímetros de alto, y sobre ella pone 3 grandes panes, un plato con un delicioso queso, otro con mantequilla fresca, otro plato con unas ricas aceitunas negras, también un recipiente con azúcar y 3 tazas y cucharas para el té.
Memet reparte el pan en generosas porciones para cada uno, él solo habla turco, por lo que usamos el traductor de nuestro teléfono para comunicarnos, de esta forma pudimos saber que Memet tenía 81 años, aunque parecía de 60, también que era padre de 6 hijos y que allí solo trabajaba que el vivía en una ciudad cercana.
Le contamos un poco de nuestra historia y con pocas sonrisas levantaba el dedo pulgar expresando que “que bien”.
luego de comer y de compartir historias con Memet le agradecimos por la deliciosa cena y nos fuimos a dormir, aunque el frío intenso nos despertaba de vez en cuando, así y todo fue una estupenda noche, de esas que pagan cada centímetro de esta vuelta al mundo.
Gracias por viajar con nosotros.

Algunas fotos para no dañarles la imaginación_dsc7057 _dsc7048: