Aventuras en moto por Omán.


…Y nos encontrábamos en uno de los lugares más misteriosos del mundo, “una frontera” aquí  uno nunca se imagina lo que va pasar, todas son diferentes, algunas fáciles y otras en las que dan ganas de llorar,  pero esta frontera entre UAE y Omán fue relativamente fácil, aunque nos tocó pagar una tasa de impuesto de salida del país de 10 dólares cada uno.

Entramos a Omán con esa emoción que produce cada nuevo país aunque nos tocó recorer 50km para llegar a las oficinas de migración de Omán, para este país los colombianos necesitamos visa pero la podemos sacar a la llegada y tiene un costo de 30 dólares para 10 días.

Luego de los breves tramites, continuamos conduciendo por una autopista entre las montañas omaníes con rumbo a la costa, al llegar nos metimos a la playa buscando un lugar para acampar sin encontrar nada más que una caída en la moto jajaja.

Cerca de la playa había una ciudad con un gran parque, le preguntamos a algunas personas si podíamos acampar allí,  nos respondieron que no había problema, aunque durante la noche en varias ocasiones pasaba el carro de la policía pero no nos decía ni una sola palabra.

Al amanecer preparamos el desayuno y partimos con rumbo a la capital de Omán Mascat, allí nos estaba esperando nuestro amigo Maher del motoclub Omán Riders.

Maher nos llevó de tour por la ciudad, y aprovechamos para hacer algunas tomas con el drone, fuimos por una carretera vieja al sur de la ciudad, esta carretera era bien particular, pues tenía muchas colinas donde cada cima era casi que “puntiaguda” por así decirlo y uno quedaba totalmente sin visibilidad, muy peligrosa y no apta para novatos, eso sí muy divertida.

El accidente: En una de los vuelos del drone perdió la señal y el viento lo empujó contra una roca cayendo al mar, el agua salada quemó los circuitos y dejo el drone totalmente inservible. Kathe tenía ganas de tirarme al mar, jajaja, y yo tenía tanta tristeza que no me importaba. Si alguien tiene alguna idea para conseguir otro drone no duden en escribirnos. 😉

Luego Maher nos llevó al almacén GRW de accesorios para motos, el dueño de este almacén muy amablemente al ver que necesitábamos una cadena nos la regalo (y una de excelente calidad 100usd), mil gracias GRW.

Continuamos rumbo al sur en búsqueda playa tortuga pasando por una ciudad llama Sur, pero antes nos desviamos para conocer un Wadi (wadi se le dice a los lugares con agua, a los ríos o lagos), este Wadi era una represa con un rio espectacular en medio de gigantes montañas, me hacían sentir un poco como en casa (Sudamérica y sus altos andes).

Para salir de este wadi había dos rutas, una asfaltada y otra de off-road, por supuesto nos fuimos por esta última, dándonos de regalo además del polvo unos excelentes paisajes desérticos al lado y lado de una angosta carretera, que iba dibujando colina tras colinas.

Llegamos a playa tortuga, la idea era ver un espectáculo natural que solo se ve al anochecer que es cuando salen cientos de tortugas para depositar sus huevos en la playa, en aquella playa encontramos un lugar genial para acampar, pero antes de quitarnos los cascos llegó una camioneta y nos dijo que allí no era permitido acampar que por favor nos fuéramos.    (Eso nos pareció muy bien ya que es un lugar utilizado para la reproducción masiva de las tortugas).

Así que nos fuimos a otra playa, el problema es que ya era de noche y es realmente muy complejo encontrar donde acampar.

Estábamos entrando a otra playa y vimos una blanca camioneta algo destartalada, le hicimos señas que se detuviera y el conductor era un joven pescador con un muy buen inglés, le preguntamos que donde podíamos acampar y nos dijo que lo siguiéramos, sin dudarlo lo hicimos, aunque era un poco incierto nuestro destino ya que estaba tan oscuro que solo podíamos ver que íbamos en un valle desértico bastante grande y muy cerca del mar (lo veíamos en nuestro gps), al cabo de algunos kilómetros nos detenemos en la parte de atrás de un par de viejas cabañas de paja, en un lado había una vieja, olvidada y oxidada camioneta color rosa, al fondo se escuchaba el romper de las olas, nuestro nuevo amigo nos dice que todo eso es de él y que ahí podemos acampar, que el regresaría en un rato.

Así que armamos nuestra carpa y al cabo de unos minutos regresó nuestro amigo y lo seguía un pequeño auto con una pareja de jóvenes turistas de Polonia (habían alquilado el carro en Dubái para recorrer Omán).

Nos presentamos rápidamente y el joven nos dice que si queremos ver tortugas? Le decimos que claro, él dice ok dejen todo aquí y suban al volco de aquella destartalada camioneta, sin dudarlo lo hicimos.

Empezamos a movernos por medio del desierto, la camioneta se deslizaba de un lado para otro, era divertido, luego entramos a un pequeño poblado un poco oscuro, nos detuvimos frente a una tienda, el joven se baja y nos pregunta que si necesitamos alguna cosa, le decimos que todo está bien, él compra un paquete de leña, lo sube a la camioneta y partimos, pero mientras esperábamos a este chico, le preguntamos a la pareja de polacos que si ellos lo conocían y nos dicen que solo desde hace 10 minutos, a lo que nosotros respondimos que también que solo hacía unos minutos.. jajaja (risa nerviosa).

Salimos del aquel pequeño, oscuro y tenebroso pueblo, con uno que otro perro en la calle, e íbamos por la playa cuando de un momento a otro nuestro amigo dice: ¡no alumbren!, y apaga las luces del carro continua algo lento, luego se detiene y nos dice ¡bajen del carro!…

Bajamos y vemos en la arena una gran huella larga, la seguimos y encontramos una enorme tortuga marina de casi dos metros de ancho y estaba cavando para depositar sus huevos, es una de las cosas naturales más espectaculares y hermosas que hemos visto en nuestras vidas.

Y por supuesto ¡si hay huevos…! Hay tortuguitas, y miles, que al romper el cascarón se van hacia el interior de la playa y miles mueren aplastadas por los autos, es muy triste, así que aquí nos dimos cuenta de uno de los trabajos de este joven, que aparte de cuidar las tortugas para que la gente no le tome fotos usando flash, también recorre toda playa buscando las tortugas bebes para llevarlas hasta el mar.

Al amanecer continuamos nuestro viaje con la idea de llegar a Wadi Bani Khalid, al llegar tuvimos que dejar la moto y continuar caminando unos 50 metros, lo que pasó a continuación es indescriptible…

Nos encontramos con un cañón árido pero todo su interior en roca que parecida al mármol, con aguas cristalinas, temperatura sobre los 26 grados, agua de color verde perla y azul celeste, palmeras a lado y lado, era un paraíso de esos que muy pocas veces nos encontramos.

Así que aquí nos quedamos 3 días, disfrutando de este paraíso tanto de día como de noche con su cielo estrellado y algunas estrellas fugaces. (Ah y era gratis) 😉

Al tercer día más exactamente el 24 de diciembre de 2017 partimos rumbo al norte, íbamos cruzando uno de los desiertos de Omán y yo tenía mucho sueño, así que me detuve a dormir por unos minutos bajo un árbol al lado de la carretera, me tire en el suelo polvoriento y cerré los ojos, pero al cabo de unos minutos, Kathe me despierta diciendo “Viajeros Viajeros”, volteo a mirar e iban pasando unos 9 raiders en unas super motos a toda velocidad.

No habían pasado ni 5 minutos cuando nuevamente escuchamos sus motores, pensamos que se había regresado uno de ellos, pero para nuestra sorpresa fueron llegando uno tras otro, motos bmw 1200, ktm adventure 1290 y 990, nos preguntaron de donde veníamos y que si teníamos algún problema, al presentarnos nos dijeron que ellos ya sabían quienes éramos que nos habían visto en Instagram.

Hablamos por unos 5 o 10 minutos, la sorpresa fue al despedirse y darme la mano cada uno me iba pasando billetes, ¡cuando contamos el dinero!, los billetes eran reales kuwaitíes, dírhams, reales omaníes, dólares y euros, en total un poco más de 300 dólares (como un millón de pesos colombianos). No lo podíamos creer.  Todo esto pasó en menos de 15 minutos, en el bolsillo solo teníamos 2 reales omaníes (5 dólares), y ahora teníamos un montón de billetes. Jajaja Gracias Dios y gracias a KW Discovery riders de Kuwait.

Continuamos rodando y al finalizar la tarde encontramos un wadi, este no tenía agua pero tenía una zona con grandes árboles donde podíamos resguardarnos del viento, del sol y montar nuestro campamento.

De esta forma pasamos navidad. Ah y por supuesto preparamos una rica cena basada en una ensalada de atún con verduras, cebolla, tomate, huevos, entre otras cositas.

Al siguiente día, nos levantamos sin imaginamos el nivel de aventura que íbamos a tener ese día, recogimos nuestro campamento y continuamos ruta buscando un lugar llamado Jabal Sham.

Resulta que Jabal Sham es uno de los cañones más grandes o altos que tiene Omán sube hasta los 2000msnm (sé que para nosotros los sudamericanos esto no es mucho) pero en estos países casi no hay montañas así que este es espectacular, sobretodo porque es en roca.

Para llegar a Jabal Sham, que aunque la ruta no estaba muy clara nos guiamos con el gps, el cual lo tengo configurado para que no tome rutas principales, de esta forma entramos por varios caseríos y pueblos en las montañas de Omán.

Empezamos a ascender, llevábamos unos minutos trepando fuertemente por una carretera con una gran inclinación y pronunciadas curvas, es súper divertida pero muy exigente, cuando vimos un desvío y con un gran descenso de unos 5 km de largo hasta llegar a una zona verde con palmeras, pensamos que sería un buen lugar para acampar, así que nos tiramos por esa carretera de tierra y mientras más bajábamos más me iba preocupando.

Ya que era realmente complicada, muy angosta, de tierra, piedras sueltas y una gran caída por uno de sus lados, en algunos momentos dudaba si iba a ser capaz de volver a subir, ya que saphira con toda su carga incluyéndonos pesa más de 430kg.

La terrible sorpresa fue que al llegar a aquella zona verde, resultó que solo eran cultivos y no había nada de ríos ni nada parecido, además la carretera finalizaba allí y solo quedaba la opción de devolvernos.

Nos bajamos de la moto, le di media vuelta, recalibre la presión de las llantas dejándolas muy bajas de aire y le dije a Dios que necesitaba un empujón pues eso estaba muy difícil.

Nos subimos a saphira le dije a kathe que no se prendiera de mí, que no me tocara, para poder sentir todo el movimiento de la moto, engrané primera marcha, solté el embrague y empecé a sentir como las llantas Heidenau se agarraban al piso como si fuera un tractor, me puse de pie y dije no puedo detenerme hasta no llegar arriba, ya que sí paro no podríamos volver a arrancar.

Mientras iba subiendo, la moto de vez en cuando se deslizaba para los lados, también se me levantaba la llanta de adelante, sentía que se me iban a arrancar los brazos de los hombros (esa casi media tonelada la sentía como nunca), fue realmente difícil, pero luego de una descarga de adrenalina y con el corazón a mil, lo logramos, subimos sin ningún inconveniente, lo único malo fue que le arrancamos un par de dientes a la llanta trasera de saphira (dejándola con sus últimos kilómetros de vida).

Continuamos subiendo de nuevo por la ruta asfaltada, aunque los últimos kilómetros eran off road, nada complicado para lo que acabamos de pasar.

De recompensa la parte alta del cañón Jabal Sham tiene una vista espectacular, pensamos en acampar allí, pero la zona era muy rocosa y en pleno invierno en la noche la temperatura baja mucho, así que decidimos buscar camping en la parte baja del cañón.

Al meternos por el cañón la carretera era de rocas sueltas, hubo un momento en el que dude y al detenerme nos fuimos al suelo, nada grave solo una bajada fuerte de la moto jajaja, el problema era levantar la gorda de saphira pero con técnica y la ayuda de kathe la pudimos levantar.

Lo peor es que al llegar al fondo del cañon no había un buen lugar para acampar, así que nos tocó devolvernos, pero esta vez full power y listo sin problema por aquella ruta de rocas sueltas. (Aunque por allá atrás escuchaba “pare pare yo voy caminando”  jajajaja), luego de pasar la parte más difícil le dije a kathe ¿Qué me decías? Jajaja.

Miramos el gps y vimos que había una ruta sin asfalto que cruzaba la cordillera, nos daba un poco de temor que fuera igual de difícil a la de la tarde, ya que esta ruta no aparecía en el mapa solo en el gps.

Lo pensamos un par de minutos y dijimos… ¡vamos por mas aventura!…

Y así lo hicimos con el sol poniéndose dejándonos solo unos pocos minutos de luz, y cruzando esa desolada carretera de off road, encontramos un buen lugar para montar nuestro campamento, y en la noche tomé algunas fotos del cielo estrellado.

Al amanecer pensé que me dolería hasta el alma por lo duro de la ruta del día anterior, pero parece que estamos acostumbrados a estos trotes, el dolor muscular era poco.

Llegamos a otro wadi, un rio en medio de un cañón, similar a wadi badi khalid pero este tenía agua helada, así que solo nos dimos un par de chapuzones para usarlo como ducha y como relajante muscular, fue genial.

Salimos a la ruta principal y nos llegó un mensaje de nuestra amiga Marcela de Dubái diciéndonos que las nuevas visas para UAE estaban listas, así que decidimos regresar a Dubái, recorrimos un poco más de 450 km llegando de noche a Dubái y de nuevo a la playa donde habíamos acampado los primeros 12 días en este país.

Uff que aventuras, armamos nuestra carpa saludamos a nuestros amigos del camping y a descansar.

Mil gracias por viajar con klaps.

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Saludos desde India, escribí todo este articulo sentado en la cama de un hotel de 10 dólares en la ciudad de Mumbai en India.

(Así que ya saben preparados para las nuevas aventuras en India.)